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Hoy estuve planeando la boda de mi hija, que ocurrirá a finales de este año. Mientras íbamos en el auto con mi esposo, ella llamaba a un salón para cotizar el banquete. Miré a mi esposo y le pregunté: “¿Cuándo creció la bebé?”. Ella, sin dejar de hablar por teléfono, tomó mi mano y me sonrió.

El tiempo ha pasado tan rápido que me detengo a pensar en esa palabra: tiempo. Recuerdo cuando nació y éramos padres novatos. Al principio nos sentíamos abrumados por todo lo que demandaba una bebé recién nacida: el baño, los pañales, las citas con el pediatra, la alimentación, cuando se enfermaba. Todo nuestro tiempo era para ella, porque ser padres requiere tiempo.

Pero no solo los bebés necesitan tiempo. A medida que crecen, necesitan aún más: jugar contigo, hablar, recibir abrazos, sentirse escuchados. Entonces surge la pregunta: ¿Cómo puedes encontrar tiempo para tus hijos? La respuesta es sencilla: ¡decidiendo hacerlo! Tus hijos necesitan que encuentres tiempo para que crezcan sanos, felices y emocionalmente seguros.

La infancia: amor en cada momento

Cada instante con tu bebé puede convertirse en un momento significativo. Cuando cambies los pañales, ríe con él, hazle cosquillas, abrázalo y háblale mientras lo cuidas. Imagínate hacerlo seis veces al día: ese bebé crecerá rodeado de amor.

Cuando estés realizando alguna actividad, cuéntale lo que estás haciendo. Si estás leyendo, lee en voz alta. Si cocinas, explícale lo que haces. Si realizas tareas del hogar, descríbele lo que ocurre a su alrededor. Si sales a caminar o a trotar, llévalo contigo en la carriola. Lo importante es que no permanezca solo durante largos periodos, aunque tenga los mejores juguetes. Ningún juguete, por más educativo o colorido que sea, sustituye tu presencia. Un bebé con padres presentes desarrolla mejor su coeficiente intelectual y su carácter.

La etapa preescolar: despertar y dormir con amor

Cuando tu bebé se convierte en preescolar, sigue necesitando tu tiempo. Procura despertarlo con cariño, sin prisas ni gritos, sino en un ambiente lleno de amor. Al acostarlo, regálale una oración, la lectura de un libro, un abrazo y un beso. No le prives de esos momentos al despertar y al dormir; ¡son recuerdos que quedarán grabados para siempre!

Los años escolares: presencia que fortalece

Entre los 6 y los 12 años tu presencia es fundamental. Organiza paseos al museo o actividades que refuercen lo que aprende en la escuela. Asiste a sus eventos escolares. Evita que sienta que una reunión de trabajo es más importante que él.

Establece rutinas para las tareas y también para jugar juntos, preferiblemente lejos de las pantallas. Compartir momentos de juegos u otras actividades ayuda a establecer una conexión entre padres e hijos. Pregúntale cómo le fue en la escuela, cómo se siente con sus amigos, qué desafíos enfrenta. Escúchalo y aconséjalo con amor. Este tiempo de conversación creará un ambiente seguro para expresar sus emociones y logros.

También pueden leer juntos un libro y comentar lo leído; eso fortalecerá su vocabulario y su amor por la lectura. Celebra sus logros, y ante las dificultades busca soluciones sin críticas destructivas. El tiempo que inviertes hoy formará un hijo emocionalmente seguro mañana.

La adolescencia: cuando más te necesitan

Llega la adolescencia, etapa que muchos temen. Como madre de dos jóvenes adultos, puedo decirte que sí se puede atravesar con éxito, pero requiere tiempo y conexión constante.

Aunque parezcan estar en su propio mundo, necesitan tu presencia. No siempre es fácil saber cómo acercarte, pero es fundamental dedicar tiempo de calidad a tu hijo adolescente. Conversa con él y evita darle consejos a menos que te los pida. A veces, lo que más necesita es sentirse escuchado.

Puedes conectar jugando videojuegos con él; puede ser muy divertido y es una excelente forma de fortalecer el vínculo. Otra manera de comunicarte es crear la tradición de salir a cenar o tomar algo una vez por semana. Esto ayudará a generar un ambiente en el que se sienta cómodo y a gusto. Puedes dejar que la conversación fluya libremente o elegir algún tema para dialogar, como una película o algún acontecimiento reciente. Además, estas conversaciones te permitirán conocer mejor su manera de pensar y su visión de la vida.

También pueden ver una película o una serie juntos; preparen palomitas o compren una pizza y luego comenten lo que vieron. A muchos adolescentes les gusta cocinar, así que anímate a hacerlo con tu hijo. Lo valorará más de lo que imaginas y lo recordará siempre. Aprendan algo nuevo juntos. Construyan algo con legos o armen un rompecabezas. Conversa con tu adolescente, escúchalo con atención y procura mirar el mundo a través de sus ojos. Eso lo ayudará a sentirse seguro y comprendido. Aunque a veces muestre indiferencia o gestos de rechazo, en el fondo desea sentirse acompañado y guiado.

El mejor regalo

Los hijos, en todas las edades, necesitan tiempo y atención especial de quienes más los aman. Los momentos agradables que compartes con ellos nunca son tiempo perdido. Al contrario, ese tiempo fortalece la relación y les confirma tu amor.

No permitas que tu hijo piense que preferirías estar haciendo otra cosa. Aunque tengas muchas responsabilidades, no sientas que pierdes el tiempo cuando estás con él. Ese tiempo es una inversión en su corazón y en su futuro.

Dedicarle tiempo a tu hijo es el mejor regalo que puedes darle. Es un regalo que ninguna cantidad de dinero puede comprar. Dedícale tiempo. . . y disfrútenlo.

Educar con presencia y propósito

Bebés (0 a 2 años)

  • Háblale mientras lo cuidas: cambia pañales, aliméntalo y míralo a los ojos.
  • Ríe, hazle cosquillas y abrázalo con frecuencia.
  • Llévalo contigo mientras realizas actividades diarias y explícale lo que haces.
  • No sustituyas tu presencia por juguetes, por más educativos que sean.
  • Recuerda: tu voz y tu contacto fortalecen su desarrollo emocional e intelectual.

Preescolar (3 a 5 años)

  • Despiértalo con cariño, sin gritos ni prisas.
  • Establece rutinas seguras y afectuosas.
  • Antes de dormir, incluye lectura, oración, abrazos y besos.
  • Crea momentos que se conviertan en recuerdos imborrables.

Edad escolar (6 a 12 años)

  • Asiste a sus eventos escolares y celebra sus logros.
  • Organiza actividades que refuercen lo aprendido (museos, paseos, proyectos).
  • Establece rutinas para tareas y tiempo de juego sin pantallas.
  • Pregunta cómo le fue el día y escucha con atención.
  • Corrige con amor, buscando soluciones, no culpables.
  • Lean juntos para fomentar el diálogo y el amor por la lectura.

Adolescencia (a partir de los 13 años)

  • Conversa sin imponer consejos si no te los piden.
  • Jueguen videojuegos o compartan actividades que a él le gusten.
  • Establezcan una tradición semanal (salir a cenar, tomar algo, caminar).
  • Vean películas o series y comenten lo que piensan.
  • Cocinen o aprendan algo nuevo juntos.
  • Escucha con empatía y mira el mundo desde su perspectiva.

Cesia Alvarado Zemleduch es conferenciante, escritora infantil y educadora. Escribe desde San Diego, California.

Educar con presencia y propósito

por Cesia Alvarado Zemleduch
  
Tomado de El Centinela®
de Julio 2026