El desafío de nuestros días es enfrentar sabiamente el constante bombardeo de “teorías conspirativas”, que en ocasiones resulta difícil diferenciar de la información fehaciente. Una teoría conspirativa trata de explicar “un evento o un conjunto de circunstancias como resultado de un complot secreto de conspiradores usualmente poderosos.”1

Varios fenómenos sociales, políticos, económicos y de salud que han ocurrido durante los últimos años en los Estados Unidos proveyeron un escenario fértil para la proliferación de varias teorías conspirativas. Por ejemplo:

  1. La pérdida de la confianza en la “institucionalidad”.
  2. El confinamiento social causado por la pandemia.
  3. Las protestas contra el abuso policial hacia los afroamericanos.
  4. Una economía resquebrajada.

El asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de una turba de ciudadanos que cuestionaban las elecciones presidenciales expuso la animosidad política recientemente vivida en los Estados Unidos.

Todo esto es un caldo de cultivo para que millones de personas desconcertadas confíen en las volátiles redes sociales como fuentes de información. Esto hace que las personas sean grandemente influenciadas por líderes políticos deshonestos y por los tantos algoritmos que alimentan ideas conspirativas. En este marco, no podemos dejar de mencionar a la organización conocida como QAnónimo, popularizada con la abreviación QAnon.

¿Qué es lo que cree o enseña este movimiento conspirativo? ¿Por qué QAnon ha sido aceptado por muchos cristianos, y qué nos dice esto en cuanto a las advertencias presentadas por Jesús sobre los engaños que serían comunes antes de su segunda venida? Estas son algunas de las preguntas que intentamos responder en el poco espacio de este artículo.

Surgimiento y creencias de QAnon

Nacido en octubre de 2017 y catalogado por el FBI en 2019 como una amenaza terrorista doméstica, QAnon se convirtió rápidamente en un “fuego abrazador”, que inclusive impulsó a varios de sus adeptos a aspirar y ser elegidos en el congreso norteamericano.2 Miles de personas de todas las esferas sociales y religiosas han aceptado al menos de forma parcial los principales postulados por QAnon.

La persona detrás de las múltiples publicaciones en las redes sociales de QAnon se auto define como un “patriota” y miembro del círculo interno del gobierno pasado, con información sensible a fin de alertar, “predecir” y denunciar las fuerzas del mal. Así, según QAnon, altos militares reclutaron al ex presidente saliente para que aspirara en su momento a las elecciones presidenciales con el fin de desmantelar una supuesta religión satánica, pedófila, que traficaba niños y practicaba el canibalismo. Los miembros de esta secta incluían personalidades de la cúpula del partido opositor, de la prensa liberal y de actores de Hollywood. Gran parte de la información “secreta” que comparte QAnon con frecuencia está orientada a satanizar a figuras públicas, como el doctor A. Fauci, el actual director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés).

Una de las formas solapadas que QAnon usó para atraer la atención de profesos cristianos fue el uso indiscriminado de las Escrituras. Por ejemplo, Efesios 6, un texto donde el apóstol Pablo habla de la guerra espiritual, fue tomado fuera de contexto y literalmente, para sugerir que la violencia podría ser la respuesta definitiva a fin de erradicar a los “corruptos” y el mal.

En realidad, QAnon, es una sombrilla que incluye muchas teorías conspirativas, algunas de las cuales son contradictorias entre sí. Por ejemplo:

  1. Que John F. Kennedy Jr., quien murió en un accidente aéreo en 1999, fue asesinado por opositores políticos, o que en realidad nunca murió y es el mismo QAnon.
  2. Que el coronavirus es una farsa para crear histeria con fines políticos. Esto ha generado una notable resistencia o rechazo a varias de las medidas sanitarias preventivas sugeridas por el CDC, como el uso de cubre bocas o la práctica del distanciamiento físico, y ha cobrado las vidas de muchas personas que pudieron haber sobrevivido la pandemia.
  3. Que las vacunas producen autismo, lo cual ha sido desmentido reiteradamente por varios estudios científicos, y que la vacuna contra el coronavirus en particular posee un microchip producido por Bill Gates para cambiar el ADN de las personas.

Por supuesto, estas ideas conspirativas son falaces. La lista de teorías conspirativas crece exponencialmente cada día. El 25 de octubre de 2005 se publicó The Encyclopedia of Conspiracies and Conspiracy Theories3 a fin de estudiarlas de forma general y objetiva.

 

¿Por qué la gente cree en las teorías conspirativas?

Se ofrecen varias respuestas a esta pregunta. En primer lugar, las conspiraciones son de vieja data (ver Isaías 8:12), y en tiempo de crisis se agudizan. Cuando no se entiende de forma cabal un fenómeno social, se recurre con frecuencia a teorías sociales conspirativas. Una muy actual en este país es: “Los hispanos vienen a robar los trabajos de los blancos norteamericanos”.4

Segundo, las teorías de conspiración sirven como un escape de la realidad, e inclusive suelen ser un entretenimiento de las masas, por supuesto, a un alto costo para los que las “creen”. Quienes piensan que el virus no existe, no sienten que deben usar máscara ni respetar la distancia social.

Tercero, frecuentemente los que abrazan teorías conspirativas son personas que se sienten marginadas y están enojadas con el sistema de gobierno o las instituciones, tratando así de encontrar alivio o empatía en las redes sociales. Estas redes operan como sustitutos de las instituciones educativas y de las fuentes de información convencionales.

Cuarto, muchas teorías conspirativas, en particular las de QAnon, poseen un elemento o una narrativa religiosa que les hace creer a sus adeptos que ellos son los “escogidos” para recibir las supuestas “revelaciones” que anticipan el fin o explican la causa última de la realidad presente.

Cómo enfrentar las teorías conspirativas

1. El diálogo amigable es la mejor opción cuando debatimos con alguien que cree en las teorías conspirativas. Es importante hacer preguntas, como: ¿En quién confías? ¿Cuál es la autoridad última a la que tú te sometes? ¿Es la Biblia tu única regla de fe? Si la persona entiende que es necesario obedecer a Dios y a su Palabra antes que a los hombres (Hechos 5:29), entonces se habrá establecido una base para una conversación productiva.

2. Es crucial estudiar el sermón profético de Mateo 24, pues allí Jesús nos advirtió repetidamente sobre la posibilidad de ser engañados por falsos cristos, falsos profetas o cualquier falso líder o movimiento espurio. Ya en los días de Jesús circulaban distintas teorías que procuraban conocer el tiempo exacto del establecimiento del reino de Dios. Jesús mismo amonestó a sus discípulos al respecto antes de ascender al cielo (Hechos 1:6, 7). Solo Dios sabe cuándo ocurrirá con exactitud el fin del mundo (S. Mateo 24:36).

3. Es importante recordar que el reino de Dios no se establecerá mediante violencia o políticas humanas (Daniel 2:44), sino como resultado de la segunda vendida de Jesús. El reino final de Dios no es una versión mejorada de nuestro mundo actual, sino un cielo nuevo y una tierra nueva, donde Dios morará con sus hijos para siempre (Apocalipsis 21:1, 2).

4. Finalmente, nuestra única salvaguarda radica en Jesús, quien es la verdad (S. Juan 14:6), y en su Palabra de verdad (S. Juan 17:17). Toda falsedad tiene su origen final en el enemigo de las almas, quien es el padre de toda mentira (S. Juan 8:44). Satanás es el conspirador y el que originó el pecado en el cielo (Isaías 14:13,14; S. Lucas 10:18), el que engañó a nuestros primeros padres en el Edén (Gen 3:1-6) y el que intenta engañar al mundo entero (Apocalipsis 12:9). Hoy, tú y yo podemos encontrar ayuda y dirección espiritual en Jesús, quien prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo (S. Mateo 28:20). él dirige su iglesia, que es “columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15).

1. Merriam-Webster’s Collegiate Dictionary, “conspiracy theory”, (Springfield, MA: Merriam-Webster, Inc., 2003).

2. Dawn Araujo-Hawkins, “The making of the QAnon conspiracy cult,” Christian Century, 16 diciembre 2020, pp. 16, 17.

3. Michael Newton, The Encyclopedia of Conspiracies and Conspiracy Theories (New York, NY: Facts On File, Inc., 2006).

4. Karl Popper, The Open Society and Its Enemies, tomo 2 (London: Routledge and Keagan Paul, 1966), p. 306.

El autor es doctor en Teología, docente de la Universidad Andrews, y escribe desde Forest Grove, Oregón.

Las teorías conspirativas y el fin del mundo

por Enrique Báez
  
Tomado de El Centinela®
de Mayo 2021