Las bebitas son encantadoras: sus vestiditos de encajes y listones, sus peinados, hasta sus colchas y peluchitos de color rosado. Y no se termina en la infancia: es fácil encontrar un regalo para una niña o jovencita: muñecas, ropa, arreglos, flores, chocolates. . . la lista es interminable. ¿De esto se trata la femineidad? ¿De vestirse bonito, adornarse con encanto, tener muchos bienes materiales?
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. A menudo se enfoca en la igualdad de género, los derechos femeninos y reproductivos, la violencia y los abusos contra las mujeres. ¡Pero ser mujer significa mucho más que eso! Cuando Dios creó el mundo, creó dos seres complementarios, un varón y una hembra, que juntos reflejan la imagen divina. A los dos les encargó multiplicarse y administrar toda la creación (ver Génesis 1:27, 28).
Dios no creó dos seres idénticos, sino complementarios. La Biblia revela las virtudes singulares de la mujer y enfatiza su valor inestimable en el plan universal:
Habilidades: “Dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).
Belleza exterior: “Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha” (Cantares 4:7).
Belleza interior: “Vuestro atavío no sea el externo. . . sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:3, 4).
La maternidad: “Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras” (Salmo 139:13, 14).
Un valor intrínseco: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. . . La mujer que teme a Jehová, esa será alabada” (Proverbios 31:10, 30).
Hija, amiga, madre: internaliza cuán valiosa eres, para que te valoren no solo en el Día Internacional de la Mujer, sino todos los días y en todas las circunstancias. ¡Eres una joya preciosa para Dios! Dios se deleita en ti y te creó única, para un propósito hermoso. Busca a tu Creador, da siempre lo mejor de ti misma, ¡pues tu estima sobrepasa a la de las piedras preciosas!
La autora es asistente editorial de El Centinela y madre de tres hijas preciosas.