Los últimos 150 años han estado marcados por un progreso científico extraordinario, inspirando a cada generación con una mezcla de asombro, duda y, finalmente, aceptación. La Revolución Industrial transformó la forma en que satisfacemos nuestras necesidades básicas mediante la producción en masa y la mecanización. Posteriormente surgieron las máquinas de vapor, los motores de combustión interna, las turbinas y la propulsión a chorro, revolucionando el transporte.
Los avances en comunicación, desde el telégrafo hasta los teléfonos inteligentes, han redefinido industrias y estilos de vida.
Una nueva clase de tecnología
En el siglo XXI, el protagonismo lo tiene la Inteligencia Artificial (IA). A diferencia de las tecnologías previas, que reemplazaban tareas físicas, la IA tiene el potencial de sustituir funciones del cerebro humano. Su impacto económico es asombroso: se estima que aportará 15.7 billones de dólares a la economía global antes de 2030.1 Pero un poder tan disruptivo también implica riesgos. Las preocupaciones más comunes incluyen:
- Privacidad: La IA puede rastrear comportamientos digitales e inferir información personal con un nivel de vigilancia que, en otros contextos, requeriría una orden judicial.
- Sesgo o inclinación: Si los datos son prejuiciosos, la IA puede replicar la discriminación.2
- Desplazamiento laboral: La automatización provoca preocupación sobre la pérdida de empleos y la obsolescencia de las calificaciones tradicionales.
Estas inquietudes no solo son económicas; tienen dimensiones éticas, psicológicas y espirituales.
Zonas grises legales y éticas
La Inteligencia Artificial se ha entrenado usando contenidos protegidos por derechos de autor, muchas veces sin el consentimiento de los creadores. Actualmente, la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos no otorga protección legal al contenido generado por la IA, lo cual deja sin resolver interrogantes sobre el uso que la IA hace de material previamente protegido.
Además, genera deepfakes: noticias falsas y guiones realistas, lo que erosiona la confianza en la información veraz. Este fenómeno amenaza con socavar la confianza en la información verídica.3
Muchas empresas de tecnología promueven la IA en escuelas con grandes promesas de eficiencia académica, pero sus efectos en el desarrollo cognitivo y el pensamiento crítico son inciertos y preocupantes.4
Preferencia por la IA sobre los seres humanos
Los incentivos económicos de la IA son tan altos que algunos científicos sociales están investigando cómo facilitar la toma de decisiones asistida por IA, mejorando lo que se conoce como “complementariedad”; es decir, cómo la IA puede influir sutilmente en las decisiones. Aunque esto podría mejorar la colaboración entre los seres humanos y las máquinas, también plantea preocupaciones sobre el desplazamiento del juicio humano en favor de los algoritmos.5
En el ámbito militar, algunos expertos prevén que la IA controle armas autónomas, capaces de tomar decisiones sobre objetivos y ataques. Estas habilidades podrían tener consecuencias devastadoras.
La IA como seudopersona o “dios” falso
Quizá deberíamos preocuparnos más por el papel emergente de la IA como una especie de seudopersona. En una era de soledad y desconexión emocional, la IA ofrece compañía, consejo y apoyo emocional. Un ejemplo es el confesionario de IA recientemente instalado en la Capilla de San Pedro, en Lucerna, Suiza, donde se permitió a los visitantes hablar con una representación de “Jesús”. Aproximadamente dos tercios de los participantes afirmaron haber tenido una “experiencia espiritual”. A pesar de saber que no era real, muchos reaccionaron como si estuvieran conversando con un guía espiritual.
Esta tendencia es preocupante: las personas más vulnerables podrían verla como un sustituto de padres, maestros, terapeutas, o incluso Dios. Dada su capacidad para acceder a datos personales, simular empatía y extraer contenido de consejeros, pastores y líderes religiosos, la IA puede presentarse como una deidad convincente, pero falsa.
En tiempos antiguos, los israelitas se alejaban repetidamente del Creador para adorar ídolos hechos por manos humanas: becerros de oro, postes sagrados, estatuas de bronce. . . Hoy, ese ídolo no está hecho de oro ni de piedra, sino de códigos y datos. Es una entidad digital que habla, consuela y ofrece guía con aparente sensibilidad. Lo que podría comenzar como un experimento inofensivo tiene el potencial de convertirse en una práctica adictiva y riesgosa.
Marco Schmid, teólogo que colaboró en el entrenamiento del “Jesús de IA” en Lucerna, afirmó: “Creo que existe una sed de hablar con Jesús. Las personas quieren respuestas; desean escuchar lo que él tiene para decir”.6Sin embargo, el problema fundamental de este escenario es claro: la IA no es Jesús, es una construcción humana.
Una pendiente hacia la idolatría
La idolatría en torno a la Inteligencia Artificial representa una tragedia espiritual en desarrollo. El paso de la admiración a la adoración podría no estar tan lejano, especialmente considerando la profunda asimetría de conocimiento y capacidad entre los seres humanos y la IA. Aunque es poco probable que se convierta en una amenaza física tipo “Terminator”, sí puede representar un riesgo espiritual, desviando la confianza y la fe del ser humano hacia una creación artificial.
La Biblia nos habla de un conflicto cósmico entre el bien y el mal, y de dos grandes adversarios: Dios y Satanás. También enseña que Satanás es el “padre de mentira” (S. Juan 8:44) que buscará desviarnos del camino que conduce al Dios verdadero. Aunque la creación de la IA puede estar motivada, en muchos casos, por el deseo de facilitar la vida humana y generar beneficios para emprendedores y corporaciones, también plantea una amenaza para la salud espiritual de quienes lleguen a depender demasiado de ella.
La Biblia no rechaza el avance del conocimiento. Al referirse al estudio de las profecías, nos exhorta: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). La IA puede ser una herramienta maravillosa, pero debemos manejarla con sabiduría y discernimiento. En lo que respecta a la vida espiritual, no hay sustituto posible para el Dios asombroso que creó todas las cosas y se ha revelado a nosotros a través de las Escrituras.
¿Herramienta útil o riesgo espiritual?
Lo bueno de la IA:
- Aporta avances tecnológicos impresionantes.
- Mejora procesos industriales, médicos y educativos.
- Facilita tareas rutinarias y puede mejorar la eficiencia.
Peligros para considerar:
- Invade la privacidad personal.
- Refuerza sesgos sociales y discriminación.
- Amenaza empleos tradicionales.
- Desinforma mediante deepfakes y noticias falsas.
- Puede desplazar la autoridad humana en decisiones clave.
- Riesgo de idolatría: reemplazar figuras espirituales por IA.
Consejos para un uso responsable
- Use la IA como herramienta, no como sustituto de relaciones humanas ni de la fe.
- Evalúe críticamente la información y consulte fuentes confiables.
- No delegue decisiones morales o espirituales a la tecnología.
- Fortalezca su conexión con Dios mediante la oración, el estudio de la Biblia y la comunidad de fe.
- Recuerde: la IA es una creación humana; solo Dios es digno de adoración.
1. Frank Holmes, “AI Will Add $15 Trillion To The World Economy By 2030”, Forbes Magazine, 25 febrero 2019, en www.forbes.com/sites/greatspeculations/2019/02/25/ai-will-add-15-trillion-to-the-world-economy-by-2030/.
2. Aditya Kumar, “Top 15 Challenges of Artificial Intelligence in 2025”, Simplilearn, 25 junio 2025, en www.simplilearn.com/challenges-of-artificial-intelligence-article.
3. “The Fearless Future: 2025 Global AI Jobs Barometer”, en www.pwc.com/gx/en/issues/artificial-intelligence/job-barometer/aijb-2025-united-states-analysis.pdf.
4. Evan Gorelick, “A Classroom Experiment”, The New York Times, 9 julio 2025, en www.nytimes.com/2025/07/09/briefing/artificial-intelligence-education-students.html.
5. Mark Steyvers y Aakriti Kumar, “Three Challenges for AI-Assisted Decision-Making” Perspectives in Psychological Science, 13 julio 2023, en pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11373149/.
6. Katharine Viner, “Deus in machina: Swiss church installs AI-powered Jesus”, The Guardian, 21 noviembre 2024, en www.theguardian.com/technology/2024/nov/21/deus-in-machina-swiss-church-installs-ai-powered-jesus.
El Dr. Miguel Valdivia es vicepresidente editorial de la Pacific Press® Publishing Association.