Enero se levanta como una puerta abierta hacia lo inexplorado. Sus días, aún vírgenes, parecen páginas en blanco que esperan ser escritas con la tinta de nuestras decisiones. Si diciembre representó el ocaso de un ciclo que se despedía entre luces y nostalgias, enero es un amanecer radiante, fresco, pleno de promesas. Cada aurora de este mes nos recuerda que la misericordia de Dios se renueva, y que en Cristo siempre es posible volver a empezar.

El calendario no transforma automáticamente nuestra realidad, pero ofrece un marco providencial, un símbolo cargado de significado espiritual. Es la oportunidad que Dios nos concede para renovar pactos, revisar caminos y encender la llama de sueños nuevos. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Esta es la esencia de todo verdadero inicio: no un simple optimismo humano, sino la certeza de la fe que ve más allá del presente.

El año que concluyó pudo dejarnos pérdidas, lutos y lágrimas. No los negamos ni los borramos; forman parte de nuestra historia. Pero la vida cristiana es peregrinaje, no estancamiento. Enero nos recuerda que el duelo puede convertirse en memoria agradecida y en impulso de esperanza. El dolor, depositado en las manos del Creador, deja de ser tumba para transformarse en semilla. En el terreno de la gracia, lo que parecía final se convierte en comienzo fértil.

Soñar otra vez es un acto de fe. Decidir con valentía es una respuesta de amor a Dios. Enero nos invita a elegir con claridad, porque cada sueño requiere dirección y cada esperanza exige compromiso. Como hijos de la promesa, somos llamados a renovar la obediencia, a caminar con firmeza, a poner en manos del Señor nuestros proyectos y batallas.

Por eso, este mes no solo inaugura un nuevo año, sino que es una puerta abierta a una nueva vida en Cristo. Que este enero no sea únicamente calendario nuevo, sino corazón renovado, dispuesto a escribir junto al Señor la historia de un año bendecido.

El autor es el director de El Centinela.

Editorial: Enero, el umbral de la gracia renovada

por Ricardo Bentancur
  
Tomado de El Centinela®
de Enero 2026