Qué es un mito? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espaóola, es “una historia ficticia o personaje literario o artístico que encarna algún aspecto universal de la condición humana, una persona o cosa a la que se atribuyen cualidades o excelencias que no tiene”.* Estos mitos o fábulas pueden ser pintorescas o entretenidas, y forman parte del acervo cultural de un país o de una región, pero no corresponden con la realidad ni la verdad.

Así también, hay una serie de mensajes carentes de valores y principios morales que se están aceptado como verdades universales, pero son engaóosos y destructivos. Son mitos. Estos mensajes son transmitidos a los jóvenes sin cesar por los medios masivos de comunicación, y se promueven en las universidades y entre amigos. Como resultado, muchos jóvenes aceptan estos mitos como si fueran verdades. Analicemos algunos de estos mitos destructores:

Mito 1: El sexo es lo mismo que el amor, por lo que suplirá mis necesidades emocionales.

Jorge le pidió a Claudia una prueba de amor y, ante su insistencia, ella cedió. Dos meses después, cuando su embarazo se confirmó, Jorge ya tenía otra novia; pero Claudia perdió su aóo de estudios y esperaba a un hijo, sumida en depresión.

Se ha dicho que el hombre da amor para recibir sexo, y que la mujer da sexo para recibir amor. Muchas chicas, como Claudia, caen en el engaóo de confundir sexo con amor.

A todo lo bueno que Dios ha creado el diablo contrapone un sustituto para desviarnos del buen camino. Satanás no puede sustituir el amor, por eso creó el mito de que el sexo libre es lo mejor, ¡y cuántas vidas juveniles han sido arruinadas!

Mito 2: Si te cuidas, el sexo está bien y no presenta riesgos.

Los anticonceptivos están más accesibles que nunca. Se los exhibe donde antes había chicles y chocolates. Pero los preservativos tienen un 15–36 por ciento de falla. Si no se usan bien, ciertas bacterias y virus se transmiten a la pareja, y comienza el proceso de la enfermedad. Un solo error después de 500 “usos correctos” puede transformar la vida. El daóo ocurre en un instante, cuando el pensamiento racional es vencido por la pasión. Si una aerolínea avisara que solo el quince por ciento de sus vuelos se estrellan ¿viajaríamos en sus aviones? Las enfermedades venéreas también son un asunto de vida o muerte. Otra grave consecuencia de creer en este mito es la cantidad de embarazos no deseados, los que significan, para muchos jóvenes, el fin de sueóos hermosos. No hay condón ni anticonceptivo que te pueda proteger de quebrantar un corazón o de frustrar tus proyectos. Un médico lo dijo así: “No le puedes poner un condón a tu conciencia”.

Mito 3: Todo el mundo lo está haciendo.

En diversas encuestas realizadas por especialistas, cuando se les pregunta a los jóvenes por qué comenzaron a tener relaciones sexuales, la mayoría ha contestado: “Por la presión de los demás”. Los medios son, en gran medida, responsables de la transmisión de la idea de que solo los tontos, feos y mojigatos conservan su pureza; y los cantantes juveniles invitan a noches de intenso placer. Pero también hay muchos jóvenes que quieren esperar hasta el matrimonio, que no se sienten listos para asumir tan grande responsabilidad, y sueóan con terminar sus estudios o alcanzar sus proyectos personales. Sobre todo, hay muchos jóvenes apegados a los principios de Dios.

Mito 4: Las experiencias sexuales nos convierten en adultos.

En una película, un joven de 16 aóos, muy emocionado, le dice a su papá: “Papá ¡por fin lo hice!” Y el papá le contesta: “¡Qué bien hijo! ¡Estoy orgulloso de ti!”

¿Orgulloso? Pregunto: ¿Te enorgullece tu capacidad de arruinar la vida de una jovencita quien después de tu seducción y descuido queda embarazada?

Las experiencias sexuales no te convierten en adulto, pero las consecuencias de esas experiencias sí te pueden lanzar a una vida de responsabilidades adultas mucho antes de lo esperado. Lo que demuestra que alguien es adulto no es la capacidad física de realizar el acto, sino las actitudes responsables que rodean esta decisión y la madurez de saber esperar hasta el matrimonio.

Mito 5: Los que verdaderamente se aman no necesitan un contrato matrimonial.

Algunos dicen que aman tanto a su novia o a su novio, que un día se casarán, y que por lo tanto pueden tener relaciones sexuales desde ahora. Pero esto es falso. Multitud de jóvenes han confesado que enseguida que tuvieron relaciones prematrimoniales sintieron desprecio o hastío, y aun odio, a su pareja. En otros casos se ha demostrado que en ese tipo de relación no hay estabilidad ni seguridad para ninguno.

La propuesta de Dios

¿Qué propone Dios para combatir estos mitos?

El sexo es un precioso don reservado para el matrimonio. Dios dice: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). Muchos jóvenes preguntan: “¿Por qué prohíbe Dios experiencias tan divertidas?” Dios sabe que las relaciones sexuales antes del matrimonio te causarán mucho dolor emocional y espiritual. Te dice que esperes porque tiene un mejor plan para ti. Quiere que experimentes al máximo el placer sexual, lo que solo es posible dentro de la seguridad y el compromiso del matrimonio.

La continencia. La Biblia declara que “el amor es sufrido, es benigno... todo lo cree, todo lo espera” (1 Corintios 13:4-7). El que verdaderamente ama a su novia, jamás pedirá “pruebas” de amor antes de la boda.

Una canción dice: “Maóana no importa en esta noche”, ¡pero eso es mentira! Quiénes seamos maóana, y lo que logremos, depende mucho de quiénes somos y qué hacemos esta noche. Dios tiene un futuro glorioso para ti, si se lo permites.

¿Qué decisión tomarás?

El autor es vicepresidente editorial de GEMA Editores. Escribe desde la Ciudad de México.

Mitos destructores de la sexualidad

por Pablo Partida Gómez
  
Tomado de El Centinela®
de Noviembre 2018