La diabetes mellitus es un término clínico que denota un aumento anormal de la concentración de la glucosa en la sangre por defecto en la secreción de insulina, su acción o ambos. Se divide en dos tipos. Los enfermos con diabetes mellitus tipo I son insulinodependientes: su páncreas ya no produce insulina en forma adecuada. La padecen en su mayoría pacientes jóvenes. Los enfermos que padecen diabetes mellitus tipo II generalmente no son insulinodependientes, y suelen ser de mayor edad.

La glucosa que se encuentra en la sangre proviene de dos fuentes: de los alimentos ingeridos, o de un proceso regulado por hormonas, de las reservas existentes en el cuerpo. El descenso de esta glucosa libre en la sangre se da principalmente por la acción de la insulina, que hace que se acumule como reserva dentro de las células. Si este mecanismo falla, la glucosa se verá anormalmente elevada en la sangre.

Problema de salud pública

La diabetes es un gran problema de salud pública, y el problema va en aumento. En 2012 había en los Estados Unidos unos 21.000.000 de diabéticos y 81.000.000 de personas con prediabetes. La atención médica a estas personas costó 245 mil millones de dólares. ¡Las estadísticas son muy preocupantes!

Las enfermedades del corazón y de las arterias son tres a cuatro veces más frecuentes en los diabéticos que en el resto de la población y son responsables del 70 por ciento de las muertes en pacientes diabéticos mayores de 40 años de edad. Además, se atribuye a la diabetes el 30 por ciento de los nuevos casos de falla de riñones, y es la primera causa de ceguera en ancianos y adultos jóvenes en los Estados Unidos.

Ante este panorama, se está concientizando a la población a acudir al médico a fin de realizar una evaluación médica completa para detectar la diabetes. El aumento en la prevalencia de la enfermedad ha provocado un ajuste en los parámetros de diagnóstico. Se considera diagnóstico de diabetes un valor de glucosa en sangre de 126 mg/dl en ayunas. Antes era de 140 mg/dl. Los síntomas cardinales son mucha hambre, mucha sed, y un exceso en la eliminación urinaria; pero ahora se incluyen síntomas como cansancio, fatiga fácil, pérdida de peso, dolor en las piernas, hormigueos, etc.

La importancia de la glicemia

El hallazgo más importante en los diabéticos es la hiperglicemia, el nivel aumentado de la glucosa en sangre, lo que altera el metabolismo de las células y aun cambia la estructura de ciertas proteínas celulares. Esto provoca daños al sistema nervioso y a los vasos sanguíneos, lo que a su vez provoca daños en la microcirculación y ateroesclerosis. Esto causa daños progresivos en el corazón, el cerebro, los ojos y los riñones, y provoca la enfermedad arterial periférica. Por ello sobrevienen las amputaciones, la hipertensión arterial, los ataques al corazón, los infartos cerebrales, la falla renal, y todas las otras complicaciones.

Así como la hiperglicemia, la glucosa elevada en sangre, es tan dañina a largo plazo, la hipoglicemia, usualmente por el uso inadecuado de la insulina y menos frecuentemente por el uso de hipoglucemiantes orales, también presenta un peligro grave. Provoca un daño neuronal rápido e irreparable.

La glicemia puede persistir elevada en el paciente durante varios días y puede “no suceder nada”, pero una hipoglicemia severa causa daño cerebral en solo pocos segundos. El daño causado por la hiperglicemia sucede lenta y silenciosamente, a largo plazo, pero es progresivo y conduce a la discapacidad y la muerte prematura. De esto se concluye que la DM es una de las enfermedades de más estricto control médico.

La diabetes y el estilo de vida

La diabetes mellitus es una de las enfermedades ligadas al estilo de vida. Lo que usted come, lo que usted cree, lo que hace y lo que deja de hacer influyen en su salud para bien o para mal. Por supuesto que hay factores hereditarios predisponentes, pero el hecho de que la diabetes siempre ha sido más frecuente en personas mayores de cuarenta años de edad indica que está ligada a la forma de vivir de la gente de hoy. La diabetes mellitus tipo II está fuertemente asociada a un estilo de vida sedentario (la falta de ejercicio), el sobrepeso, y la ingestión de alimentos grasosos, refinados o endulzados. Una dieta saludable, baja en grasas y alimentos refinados, y un régimen de ejercicio regular se asocia con una disminución en el riesgo de padecer diabetes. Incluso, las personas ya diagnosticadas con diabetes pueden mejorar mucho su estado de salud y su pronóstico a largo plazo si mejoran su dieta y aumentan su nivel de actividad física; o sea, si mejoran su estilo de vida.

Recomendaciones

Si usted es diabético, he aquí algunas recomendaciones que disminuirán su riesgo de sufrir todas las complicaciones: cuide su dieta, haga ejercicio, tenga paz mental, tome ácido acetilsalicílico (aspirina) cada día, según lo recete su médico, y siga los tratamientos para su enfermedad prescritos por su médico, no otros. Confíe en el mejor Médico, Dios. Solo él es capaz de hacernos sentir como mariposas cuando nos sentimos como gusanos.

El autor es médico cirujano. Escribe desde Bogotá, Colombia.

Diabetes y riesgo cardiovascular

por Hernando Mercado García
  
Tomado de El Centinela®
de Noviembre 2017