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Era de madrugada cuando recibí una llamada telefónica de un amigo que estaba desesperado porque, según él, “se había quedado ciego”. Lo tranquilicé y le pregunté qué le había pasado. él contestó: “Anoche me ardían los ojos y me puse unas gotas que creí que me aliviarían, pero inmediatamente sentí un gran ardor y mucho dolor”. Cuando me dijo el nombre de las gotas advertí que no se trataba de gotas oftálmicas sino de un líquido para disolver callos. Eso le produjo una úlcera de córnea que solo el tiempo dirá si es reversible.

En los Estados Unidos se requiere la prescripción de un profesional para adquirir un medicamento, pero esto no siempre ocurre en muchos lugares de América Latina. Por eso, aunque radican en los Estados Unidos, muchos latinoamericanos siguen automedicándose.

A pesar de que una gran cantidad de medicamentos se obtienen de las plantas, toda sustancia mal utilizada tiene efectos secundarios y a veces peligrosos. Cada vez hay más estudios científicos que corroboran el hecho de que algunos medicamentos pueden provocar efectos secundarios indeseables y aun fatales cuando interactúan con otro medicamento o por otros factores. No todos los organismos tienen la misma capacidad de respuesta y adaptación, y lo que para uno puede ser inocuo, para otro puede ser mortal.

Fármacos potencialmente peligrosos

La farmacología es una ciencia que estudia la acción de sustancias en el cuerpo mediante procesos bioquímicos. Desde tiempos antiguos el hombre comenzó a investigar las sustancias que producen algunas plantas, incluso para defenderse de los animales. Por ejemplo, los árabes notaron que las cabras que consumían café en la noche cambiaban su conducta al día siguiente; los chinos extraían efedrina de una planta para producir cambios en el sistema circulatorio; los indígenas de Sudamérica usaban curare en las flechas para cazar. ¿Y qué decir de sustancias como los opioides, que causan efectos impredecibles en quienes los consumen?

El avance de la medicina, la biología molecular, la bioquímica, la farmacología y la tecnología han permitido al hombre obtener infinidad de sustancias químicas para tratar las enfermedades. Estas sustancias no son inocuas y todas son potencialmente tóxicas, de ahí que exista un rango de dosificación y una frecuencia de ingestión para cada medicamento. Cada uno tiene sus características, y estas pueden interactuar con las estructuras del cuerpo o con otras sustancias que se ingieran. Ahí comienza un camino peligroso, porque la combinación de algunos antihipertensivos, por ejemplo, puede ser muy perjudicial.

Un gran porcentaje de enfermedades se cura con un cambio en el estilo de vida, no con medicamentos. He aquí algunas sugerencias importantes:

  • Jamás se automedique. No solo no se va a curar, sino que puede perjudicar su salud. Muchas enfermedades infecciosas son virales, no responden a antibióticos. Hay quienes toman antibióticos sin prescripción médica ante cualquier fiebre, pero una dosis inadecuada e incompleta, con el tiempo, produce resistencia en ciertos microorganismos. Los analgésicos y los desinflamatorios pueden también causar daños renales irreversibles. Solo se deben tomar por necesidad. En caso de dolor abdominal, jamás tome algo sin prescripción del médico. Hay cuadros como la apendicitis que se pueden enmascarar, y las consecuencias pueden ser fatales.
  • Hay un dicho que corre entre los médicos: “Nosotros estudiamos para curar a veces, aliviar a menudo, y consolar siempre”. Atendemos a gente que no conocemos, enfermedades que no entendemos, y muchas veces creemos que las pastillas son la solución. La realidad es que la mayoría de las enfermedades tiene una raíz emocional. Más personas mueren por enfermedades mentales no diagnosticadas de lo que muestran las estadísticas. Alguien padece ansiedad por algo, y lo descarga en múltiples síntomas, para lo que se le recetan múltiples medicamentos. Por eso, dialogar y escuchar son la cura para muchas enfermedades. La salud no comienza por el cuerpo, sino por el ambiente social, laboral y familiar, por los pensamientos y costumbres de las personas, sus creencias, sus temores y sus anhelos. Cuando un médico y un paciente empatizan, los medicamentos llegan a ser una parte secundaria del tratamiento.
  • La caligrafía es importante, pero no para los médicos. Pida una receta impresa. Según el Instituto de Medicina de los Estados Unidos, los errores médicos en su receta culminan en el fallecimiento de entre 44.000 y 98.000 personas al año. En las hospitalizaciones, por ejemplo, se calcula que hasta un tres por ciento de la administración de medicamentos puede contener errores, muchas veces sin consecuencias funestas. No está de más preguntar qué le ordenaron y para qué, ya que los médicos son humanos, se cansan debido a largos turnos de servicio, se confunden y pueden cometer errores sin proponérselo y sin darse cuenta. Siempre revise lo que le dieron en la farmacia y lo que va a tomar, pues algunos productos se parecen por fuera y otros tienen nombres semejantes, lo que puede traducirse en un error involuntario de consecuencias nefastas. El medicamento debe ser administrado en la dosis adecuada y ha de ser consumido en el tiempo recomendado. Cuidado con repetir la fórmula por su cuenta porque se siente bien. Con el tiempo, esto puede provocarle algún daño mayor.

La mejor medicina

Desde hace milenios, la Biblia registra el modelo de salud pública más eficaz, aplicable a todos los pueblos y comprensible para todas las culturas. Ahí se dan recomendaciones sencillas, como lavarse las manos, tener una dieta saludable, reposar cada sábado, gozar de una vida sexual monógama sin riesgo de enfermedades y repercusiones sociales negativas, a fin de evitar abortos, hijos sin padres y hogares sin sustento. También la Biblia nos invita a confiar en el poder divino ante la enferme dad, y a reclamar su promesa: “A Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (éxodo 23:25).

El doctor Hernando Mercado ejerce la medicina en Bogotá, Colombia.

Los peligros de automedicarse

por Hernando Mercado
  
Tomado de El Centinela®
de Noviembre 2016