Es normal estresarnos de vez en cuando. El trabajo, la familia, los deportes y otras cosas demandan nuestra atención. Pero aun cuando tengas muchas cosas con que lidiar, es importante que tomes tiempo para relajarte física y mentalmente. He aquí unos pasos para controlar el estrés en un mundo donde se vive aprisa y en el que no siempre tienes el control de las circunstancias.

Ejercicio

Practica cualquier deporte que disfrutes. La clave es ¡disfrutar! No practiques regularmente un ejercicio que no disfrutes. Soy entrenador personal, y en mi trabajo con miles de personas he aprendido que realizar un ejercicio desagradable causa más estrés que bien. Comienza con cinco, diez, o quince minutos a la vez, hasta alcanzar treinta minutos por día, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Toma un descanso

Es muy importante descansar, para que tu mente y tu cuerpo se relajen. Esto es muy difícil de lograr, sobre todo si te gusta mucho trabajar. Te invito a que programes una cita contigo mismo, así como lo haces para ir al médico. Cuando tengas esa cita, ¡cúmplela! Será de gran beneficio. Tal vez tengas que alejarte de la rutina de tu vida cotidiana por un día o una semana; no importa, ¡hazlo ¿Cuándo serán tus siguientes vacaciones?

Habla de tus problemas

Si enfrentas problemas que te están causando estrés, es importante que lo comentes con una persona de confianza. Puede ser un pastor, un amigo, un maestro, un mentor o un familiar, pero lo más importante es que hables con Dios. Eso te reducirá el estrés. No vale la pena llevar tus problemas tú solo. Escucha el mensaje bíblico “Animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Tesalonicenses 5:11).

Es probable que estas palabras te estén hablando al corazón. No las ignores, porque no es por casualidad. Dios te está seóalando la salida para controlar tu estrés. Empieza a ejercitarte, toma un descanso, y habla de tus problemas con tus amigos; pero sobre todo, coméntalos con Dios. Antes que enfrentaras ese problema que te causa estrés, él ya tenía la solución. Aprende a confiar totalmente en él y vivirás libre del estrés maligno. Entonces, todo el que escuche tu experiencia de liberación será beneficiado. No permitas que el estrés te controle; contempla a quien tiene la solución, a aquel en quien puedes descansar: a Jesús. ¡Comienza hoy!

El autor es nutricionista y entrenador personal. Escribe desde Seattle, Washington.

Muévete

por Columna regular
  
Tomado de El Centinela®
de Septiembre 2018