El frenético ritmo de la vida nos impide aquilatar algunas cosas buenas de la vida, como el don divino de la felicidad. Una de las personas más afectadas por el trajín cotidiano es la madre, pero Dios ha provisto medios para hacerla feliz. Uno de ellos es la gratitud. La palabra gratitud se deriva de la palabra latina gratia, que significa gracia, o agradecimiento.

Madre, probablemente la relación con tu esposo no es la mejor, y sientes que el idilio con que soñabas en el noviazgo no se realizó, pero puedes ver la realidad desde otra perspectiva: agradece a Dios porque no eres viuda. Muchas viudas quisieran tener a su esposo a su lado, aun con sus defectos. ¿No te llevas bien con tus hijos? Agradece porque los tienes. Otras personas invierten miles de dólares con tal de engendrar un hijo, y no siempre lo consiguen. Detente a apreciar lo que tienes, y deja que Dios te hable. Conversa con él, pídele sabiduría y fortaleza para sortear esos momentos difíciles. él te dará paz y alegría.

Gratitud, ejercicio y salud

En un estudio realizado por dos psicólogos, el doctor Robert A. Emmons de la Universidad de California Davis, y el doctor Michael E. McCullough de la Universidad de Miami, se les pidió a los participantes que se dividieran en tres grupos. El primer grupo debía escribir sobre las cosas que les sucedieron durante la semana por las que estaban agradecidos. El segundo grupo escribiría de las cosas que les habían disgustado o irritado diariamente. El tercero debía escribir sobre eventos que los habían afectado, sin énfasis en lo positivo o lo negativo. Después de diez semanas, los que escribieron sobre la gratitud eran más optimistas y tenían una mejor actitud hacia la vida. Este grupo se ejercitó más y realizó menos visitas a los médicos que los que concentraron su atención en las cosas negativas.

Mamá, la vida familiar siempre te presentará desafíos, ya sea por la conducta de tus hijos, de tu esposo, u otros. La pregunta es: ¿Cómo reaccionarás? Te invito a vivir agradeciendo. Si lo haces, verás que la vida es más placentera.

Dios quiere que seamos agradecidos. Por eso el salmista declara: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2); y San Pablo asegura “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Que en este Día de las Madres Dios te dé paz y felicidad, conforme a su voluntad.

El autor es nutricionista y entrenador personal. Escribe desde Seattle, Washington.

Muévete

por Columna regular
  
Tomado de El Centinela®
de Mayo 2018