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Ven, Seor Jess fue el ltimo ruego del autor del Apocalipsis (22:20). Ven, Seor Jess es el ltimo suspiro del creyente moribundo, y de millones de creyentes que dejaron este mundo anhelando el venidero. Ven, Seor Jess es la ltima plegaria que la Biblia registra.

S, ven Seor Jess es el ruego que hoy brota de nuestros labios sedientos de justicia. No es la expresin clamorosa de un ser humano dbil. Es el anhelo del creyente que quiere un mundo mejor. La segunda venida de Jess en gloria y majestad pondr fin al dolor humano e inaugurar el reino eterno de Dios en la tierra.

Desde hace ms de un siglo, los adventistas venimos anunciando al mundo que Cristo vuelve pronto. Esta verdad milenaria, que se repite en uno de cada cinco versculos del Nuevo Testamento, hoy parece desacreditarse con el paso del tiempo y el ataque persistente contra la fe cristiana, particularmente contra la divinidad de Cristo y, en consecuencia, contra su poder redentor. Nuestra cultura contempornea parece decirnos a los gritos que nuestra esperanza es vana; el secularismo est haciendo mella en una cultura que se autodenomin cristiana. Hoy, en Europa, ya se habla del post cristianismo. Las iglesias estn vacas y se convirtieron en museos de una era pasada.

Sin embargo, como an permanece viva la necesidad humana de una respuesta a la tragedia de la muerte, la industria del espectculo explota con fines comerciales las cuestiones sobrenaturales del cristianismo: Cada semana Hollywood estrena una pelcula que tiene un trasfondo religioso, incluso bblico, que lleva a las mentes y a los corazones humanos un mensaje aterrador. El miedo, la expectacin y la fantasa enfermiza parecen vender ms que el sencillo mensaje de la Biblia. Los artculos de las pginas 10, 22 y 28, escritos por el doctor Miguel Valdivia y los licenciados Roger lvarez y Pablo Partida respectivamente, hablan de la esperanza bienaventurada de la segunda venida de Cristo. La Palabra de Dios sigue siendo una fuente inagotable de esperanza viva.

Qu hace posible esta esperanza? En qu se basa? La fe en la resurreccin de Cristo le da sustento a nuestra esperanza. Porque Cristo ha resucitado, nuestros pecados son perdonados, y por esta misma razn podemos esperar su venida en gloria, cuando nos libere de la muerte.

As, gracias a la resurreccin, que festejamos el pasado en el evento de la Pascua, queda confirmada la deidad del Maestro de Nazaret. As, la resurreccin valida sus enseanzas y atestigua la consumacin de su obra expiatoria por el pecado; confirma su dominio csmico presente y su prxima reaparicin como Juez; nos asegura que es un hecho hoy el perdn y su presencia en nuestras vidas; y por la resurreccin cada creyente garantiza su presencia fsica en el mundo venidero

San Pablo dice que si Cristo no resucit vana es entonces nuestra fe (1 Corintios 15:14). Y agrega: An estis en vuestros pecados (vers. 17). Esto es precisamente lo ms grave: Porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23). La muerte es la cuestin ltima del ser humano. Todo tiene o pierde sentido a partir de la muerte, ms precisamente a partir de la respuesta que el hombre pueda dar a la cuestin de la muerte. Pues bien, sin resurreccin no hay esperanza. El sentido de la resurreccin, que es el fundamento de la religin de la tumba vaca, est en la palabra rescate. Dios rescat de la muerte a la humanidad por la muerte y la resurreccin de su Hijo. Sin resurreccin, su muerte hubiera sido vana. Sin resurreccin, el plan divino de rescate hubiera sido un fracaso.

Qu logr el rescate? La muerte y la resurreccin de Cristo ratificaron el derecho de propiedad que Dios tiene sobre la humanidad. San Pablo declar: O ignoris que no sois vuestros? Porque habis sido comprados por precio (1 Corintios 6:19, 20). Por medio de su muerte y su resurreccin, Cristo quebrant el dominio del pecado, termin con la cautividad espiritual, quit la condenacin y la maldicin de muerte que pesaba sobre la humanidad, e hizo que la vida eterna estuviese disponible para todos los pecadores arrepentidos.

Ignorar o negar el principio del rescate sera perder el corazn mismo del evangelio de la gracia. Ignorar o negar la resurreccin sera hacer fracasar el rescate divino, y negar el motivo ms profundo de nuestra gratitud para con el Cordero de Dios. Este principio de alabanza es central en los cnticos de los redimidos: T fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nacin; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apocalipsis 5:9, 10).

Gracias a la resurreccin de Cristo, hoy la muerte es un enemigo vencido (ver 1 Corintios 15:54). Unmonos a los redimidos en un canto de alabanza y gratitud porque el mensaje de la tumba vaca llena los cielos de gloria. Y digamos con todos los creyentes: S, ven, Seor Jess.

“Ven, Señor Jesús”

por Ricardo Bentancur
  
Tomado de El Centinela®
de Mayo 2014