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El comienzo del año escolar puede aumentar la ansiedad de hijos y padres.

Una estudiante le entregó la siguiente nota a su maestro:

“Querido maestro, por favor perdone a Clarita por faltar ayer a la escuela. Se nos olvidó recoger el periódico del domingo del portal, y cuando lo encontramos el lunes, pensamos que era domingo”.1

Regreso a la escuela! Ya comienza la época de levantarse temprano, prepararse, estudiar, hacer la tarea, escribir notas para los maestros, y todo lo que conlleva la vida escolar.

Cuando llevamos a nuestros hijos a la escuela por primera vez, una época diferente comienza en la vida de la familia. Cuántas preguntas vienen a nuestras mentes! Me echará de menos mi hijito? Llorará cuando lo deje en el salón de clases? Lo he preparado bien para ingresar a la escuela? Estará mi niña bien cuidada? Y qué ocurrirá si se accidenta?

Hacía apenas unas pocas semanas que las clases habían comenzado. Yo era la directora, y era también el primer año que mis dos hijos asistirían a la escuela. Las clases del día habían concluido y ellos estaban jugando en el patio mientras yo me encontraba en la primera reunión disciplinaria del año con dos estudiantes y otros maestros. De pronto se escuchó un grito desgarrador, y yo hice una pausa en medio de la conferencia. Reconocí la voz: Era mi hijo! Le pedí a un maestro que se hiciera cargo de la reunión mientras corría hacia el lugar de dónde había oído gritar. Y allí, sujetando su bracito, obviamente fracturado, se encontraba mi niño. Qué manera de comenzar el primer grado, con el brazo derecho enyesado y en un cabestrillo!

Nuestros hijos son el tesoro más preciado que Dios nos ha dado. No es raro entonces que los padres anticipen con gozo y aprensión a la vez el comienzo de la vida escolar.

Cuando hablamos del regreso a la escuela, podemos referirnos al menos a tres ocasiones diferentes: (1) la primera vez que el niño asiste al kindergarten o al primer grado, (2) el regreso a la misma escuela para continuar la educación, y (3) el comienzo de un año escolar bajo diferentes circunstancias que el previo. Cómo pueden los padres preparar a sus hijos para cada una de estas ocasiones?

Hablemos de la preparación para ingresar a la escuela por primera vez. Todos queremos ver triunfar a nuestros hijos. William Raspberry, columnista del Washington Post, escribió el lunes 6 de septiembre del 2004: “Muéstrame un hogar donde la educación y el aprendizaje son valores centrales, donde los padres saben cómo criar a sus hijos, y yo te mostraré el hogar de un buen estudiante”.

Los padres son los primeros maestros de sus hijos. El sabio Salomón aconseja: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbio 22:6) La preparación necesaria para ingresar a la escuela implica que los niños estén listos para ingresar en un ambiente social y educacional. En otras palabras, los niños deben poder comenzar un proceso de aprendizaje en forma independiente. Algunas de las destrezas necesarias para el éxito en esta etapa son las siguientes:

  • Trabajar independientemente.
  • Poder escuchar o prestar atención a lo que alguien está diciendo.
  • Llevarse bien con niños de su misma edad.
  • Aprender a participar en situaciones estructuradas como el juego o la lectura de historias.
  • Enfocar la atención en una persona central en el salón de clases.
  • Tener las destrezas sociales para relacionarse con los otros estudiantes y los maestros y aprender en el proceso.
  • Jugar con otros niños respetando los derechos de los demás.2

Cómo pueden los padres facilitar este desarrollo? En primer lugar, deben modelar los valores y destrezas que desean enseñar a sus hijos. Con su ejemplo y palabras amorosas los padres demostrarán lo que significa el respeto propio y el respeto a los demás, así como la paciencia, la perseverancia, la bondad, y aun la seguridad propia, además de otros valores.

Una de las mejores actividades que los padres pueden practicar es la de leer historias a sus hijos. La lectura provee la oportunidad de escuchar y aprender nuevas palabras, lo que ayuda a los niños a desarrollar las destrezas del lenguaje. Otra ventaja es la oportunidad the compartir tiempo con los hijos en un ambiente agradable que favorece la comunicación.

Segn la compañía A.C. Nielsen, los padres en los Estados Unidos dedican apenas 3,5 minutos a la semana a comunicarse con sus hijos en conversación específica e importante. Sin embargo, esos mismos niños miran televisión por aproximadamente 1.680 minutos a la semana. El resultado es que para la edad en que un niño termina la escuela primaria ya ha visto aproximadamente 8.000 crímenes en las pantallas de la televisión y 200.000 para la edad de 18 años.3 Si bien es cierto que la televisión provee muchos programas educativos, éstos deben verse como complemento y no como reemplazo del tiempo dedicado a la lectura y a la comunicación con los padres.

Los padres siempre han estado conscientes de la necesidad que tienen sus hijos —desde su nacimiento— de recibir una buena nutrición, cariño y protección. El desarrollo de la ciencia nos ha llevado a entender un poco más la gran necesidad de proveer también estímulos mentales.

Craig Ramey de la Universidad de Alabama propone los siguientes seis pasos para asegurar un desarrollo intelectual y emocional normal:

  1. Anime a los niños a explorar el mundo a su alrededor.
  2. Dedíquele tiempo a sus hijos para promover el desarrollo del manejo del lenguaje.
  3. Reconozca con expresiones de aprecio los adelantos de sus hijos en el aprendizaje. Esto demuestra cuán importantes son estos avances.
  4. Provea oportunidades para practicar las destrezas que están aprendiendo.
  5. Si los niños se sienten despreciados, rechazados, burlados o castigados por el desarrollo normal de sus facultades, puede que dejen de avanzar en tales áreas.
  6. El lenguaje es la destreza más importante para el aprendizaje y los niños necesitan experiencias estimulantes y enriquecedoras del intelecto para ayudarlos a dominar esta destreza.4

Cuando los hijos regresan a la escuela bajo circunstancias diferentes que las habituales, los padres deben dedicar un tiempo adicional a promover el sentido de seguridad y confianza de sus hijos. Si es posible, llévelos a visitar la escuela y trate de conocer los administradores y maestros. Invite a algunos de los futuros compañeros de clase que vivan en el vecindario a compartir con sus hijos. Hable con sus hijos acerca de la importancia de la educación y de los recursos disponibles para ayudarlos a triunfar.

En general los siguientes aspectos son sumamente importantes para ayudar a sus hijos a ser mejores estudiantes:

  • Provea una alimentación nutritiva.
  • Establezca una rutina diaria que incluya tiempo para estudiar aunque haya o no asignaciones o tareas.
  • Asegrese de que completen y entreguen las asignaciones a tiempo.
  • Determine la hora en que sus hijos deben ir a la cama para obtener no menos de ocho y preferiblemente nueve a diez horas de sueño.
  • Mantenga una comunicación diaria, abierta, y positiva con sus hijos.
  • Comuníquese con los maestros para solucionar los problemas a tiempo o solicitar su colaboración para el éxito de sus hijos.

Sobre todas las cosas, recordemos que nuestros hijos son la herencia que Dios nos ha dado. Como al antiguo Israel, Dios todavía nos recomienda lo siguiente: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7). Cuando seguimos la recomendación divina, Dios nos dice: “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Isaías 49:25).

1C Swindoll, Growing Strong, p. 262. 2Dr. Paul, “Parenting and Behavioural Issues: School Readiness, Pre-School and Kindergarten”. 3Norman Herr, Ph.D. "Television & Health”, The SourceBook for Teaching Science. 4R. Kotulak, Inside the Brain, (Kansas City: Andrews McMeel Publishing, 1997).


Myriam Salcedo-Gonzalez ha sido maestra y directora de escuela en California y actualmente es pastora de una iglesia adventista en Monrovia, California.

Cómo preparar a los hijos para la escuela

por Myriam Salcedo-González
  
Tomado de El Centinela®
de Agosto 2006